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Durante más de dos mil años, desde los griegos hasta el siglo XVIII la electricidad y el magnetismo constituyeron un territorio obscuro, apenas iluminado aquí y halla por débiles resplandores.
En ese periodo, la humanidad concibió casí toda la filosofía, apareció el cristianismo y se propago por toda Europa, cayeron imperios, se creó la mecánica, la geometría analítica, la balística y la astronomía.
Durante siglos aparecieron y desaparecieron grandes genios, como Platón, Santo Tomas, Leonardo, Galileo, Descartes, Newton y Pascal, y sin embargo, el vasto continente de la electricidad siguió siendo una tierra incógnita, un territorio inexplorado y misterioso, de donde llegaban de vez en cuando vagas y fabulosas noticias.
!Cuantas cosas grandes hizo el hombre en este periodo, sin lamparas eléctricas, sin radio, sin cine, sin teléfono y sin televisión!.
Durante 2000 años, apenas si aquí o allá algunos hombres observadores y curiosos notaron que en la naturaleza existía algo misterioso, diferente de todo lo que se conocía.
Tales de Mileto, seis siglos antes de Cristo, observa que una barra de ámbar frotado atraía pequeñas partículas de materia, Platón habla en sus diálogos de la piedra de imán, y Lucrecio, unos cincuenta años antes de Cristo, cuenta como las limaduras de hierro contenidas en un platillo de bronce son movidas a distancia por una plaquita magnética.
Tito Livio, Cesar y Plinio se refieren al misterioso fuego de San Telmo, pasan más siglos y el ámbar y la piedra siguen rodeados de misterios, hay que llegar hasta la época de la Reina Isabel y de Shakespeare para encontrar un gran explorador este continente, el Doctor Guillermo Gilbert.
Solo en el siglo XVIII la indagación de estos fenómenos comenzó a ocupar la atención de los hombres de ciencia, las experiencias de Gray en Inglaterra, del Marques de Du Fray en Francia, de Von Kleist en Alemania, de Musschenbroeck en Holanda, inauguraron una era en la cual los señores y señoras de la aristocracia se entretenían en fiestas de salón con chisperos, máquinas electrostáticas y botellas de Leyden.
Finalmente, con Volta alcanza esta rama de la física un punto culminante, pues este sabio inventa la pila y aparece así en la historia la corriente eléctrica, el fenómeno físico que más ha revolucionado al mundo.
Hay que pensar que esta invención se efectúo hacia 1800, es decir, hace apenas, 200 años y en este corto período el hombre creo los motores eléctricos, las dínamos, las lamparas, el teléfono, la radiotelefonía, la televisión, etc.
Volta enseño durante veinticinco años en la Universidad de Padua y además de la pila inventó el electróforo y el electroscopio de condensación, era un conversador brillante y ameno, gran excursionista campestre y alpinista, Volta murió en 1827.
La teoría
de los circuitos eléctricos comenzó el 20 de marzo de 1800,
cuando el físico Italiano Alessandro Volta anunció su invento
de la batería eléctrica, este magnifico aparato le permitió
a Volta producir corriente eléctrica, un flujo de electricidad continuo
y estable, en oposición a la
electricidad
estática, producida en descargas por máquinas eléctricas
anteriores como la Botella de Leyden y el Electroforo del mismo Volta.
Volta a la edad de 18 años realizaba experimentos eléctricos y mantenía correspondencia con investigadores eléctricos europeos bien conocidos.
En 1782 se hizó
profesor de física de la Universidad de Padua, donde se envolvió
en una controversia con otro conocido pionero eléctrico, Luigi Galvani,
profesor de anatomía en Bolonia, los experimentos de Galvani con
ranas lo habían conducido a creer que la corriente eléctrica
era
electricidad
animal causada por los mismos organismos, Volta por otra parte, sostenía
que la corriente eléctrica era electricidad metálica, cuya
fuente eran las sondas de diferentes metales insertadas en las piernas
de la rana.
Ambos tenían razón, hay una electricidad animal y Galvani alcanzó la fama como fundador de la Fisiología nerviosa, el gran inventó de Volta, sin embargo, revoluciono el uso de la electricidad y dió al mundo uno de sus mayores beneficios, la corriente eléctrica.
Napoleón
lo hizó Senador y posteriormente Conde del Imperio Francés,
después de la derrota de Napoleón, los Austríacos
le permitierón a Volta a regresar a su estado de ciudadano Italiano
con todas las consideraciones
inherentes, Volta
recibió un reconocimiento 54 años después de su muerte
cuando a la unidad de fuerza electromótriz se le dió oficialmente
el nombre de Volt.