Técnicas de operación del radioaficionado.
      3.1 ¿Qué es el servicio de radioaficionado?.
      Mas que un hobby, un servicio.

      El espectro de las ondas de radio utilizadas para las comunicaciones mundiales es un recurso normal muy limitado y próximo a la saturación.

      A pesar de la considerable ayuda de los satélites geoestacionarios para las telecomunicaciones, que ha aligerado la apremiante demanda de canales en las ondas decamétricas, el número de peticiones a la ITU supera mucho las posibilidades existentes.

      Nos preguntamos cuál es el motivo por el que los radioaficionados son autorizados a utilizar 6 bandas de las ondas decamétricas, con un total de 3.100 kHz, o sea un 12% del espectro disponible. El hecho es que el servicio de radioaficionados no es un simple hobby sino que, según la definición de la Comisión Federal USA de las Comunicaciones (FCC), satisface todas las características necesarias para el reconocimiento de un servicio de "Interés Público - Necesidad - Conveniencia".

      La comunicación bilateral entre personas es quizás el aspecto de más apariencia y fascinante del servicio, pero no el más importante.

      El servicio del radioaficionado es, sobre todo, un servicio de instrucción; la adquisición de un complejo de conocimientos orgánicamente estructurados, con el fin de realizar experiencias en telecomunicaciones, que más adelante son utilizados en las comunicaciones privadas. El radioaficionado es pues una persona que tiene tendencia a investigar más a fondo las resoluciones técnicas y científicas sobre las cuales se basa su hobby.

      Por otra parte, el hobby y la sed de conocimiento no son opuestos, sino que la actividad del radioaficionado como hobby encaja en la teoría marcusiana del "Trabajo como juego".

      Por otra parte, el que la actividad del radioaficionado produzca resultados relevantes y ventajosos a toda la humanidad no puede ser establecido a priori y depende también del grado de inserción del servicio en el ambiente más amplio del contexto social nacional e internacional.

      Se puede afirmar que la contribución del radioaficionado al desenvolvimiento de la comunicación en los primeros 40 años de nuestro siglo ha sido notabilísima.

      El trabajo preparatorio y pionero tuvo entonces un resultado de tal relieve que, hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las radiocomunicaciones fueron particularmente acaparadas por los aficionados, fuera de los otros servicios oficiales interesados en el tema.

      "Un servicio de instrucción individual"; esta definición nos hace pensar en una manera de ser del todo contraria a las inclinaciones de nuestro tiempo.

      ¿Triunfo del individualismo sobre un grupo organizado?

      ¿Desinterés particular por la actividad de los otros?

      No es cierto. El fin es indicar si se trata de un servicio netamente distinto de aquello que responde al concepto de "instrucción pública".

      La precisión proviene del pragmatismo anglosajón y ha sido introducida para impedir que estados miembros de la ITU pudieran adquirir ellos mismos el servicio, rigiéndose en actividad de instrucción, organizado por ellos mismos y eliminándole la libertad espontánea que le es característica.

      El término "individual" sanciona a la autonomía de los radioaficionados en el sentido de composición internacional. Esta interpretación confirma de todas maneras el hecho de que la ITU reconoce y admite como observadores a la IARU, organismo representativo de grupo distinto y autónomo, referente a las relaciones que se intercambian entre cada radioaficionado y el Estado, del cual se es incidentalmente ciudadano.

      Se trata entonces de instrucción individual en cuanto esa no sea autoritaria de este o aquel estado, pero se realiza espontáneamente en el interior del grupo internacional de los radioaficionados, que organiza por si mismo, dentro de los confines establecidos por los Reglamentos Internacionales, las maneras y los métodos para incrementar los conocimientos perseguidos en forma de hobby.

      La definición del servicio hace mención de los estudios técnicos. Esta tercera aclaración sirve para definir ulteriormente la actividad del radioaficionado que no desea incrementar cualquier tipo de estudios, sino sólo aquellos que se refieran a los fenómenos radioeléctricos o de las radiocomunicaciones en general.

      En verdad, la contribución de los radioaficionados al desarrollo de las radiocomunicaciones es notabilísima y justifica el requisito de la conveniencia que se compara ya en el Federal ACT estadounidense hasta 1912.

      Tales términos son, en nuestra lengua, como fuente de beneficios, o sea produce beneficios efectivos.

      Por otra parte, la motivación ha sido simple para parecer obvia; mientras las industrias y los laboratorios no divulgan la existencia de sus cortísimas investigaciones, compran con patentes sus investigaciones y las comercializan a muy alto precio, los radioaficionados por medio de las comunicaciones y por su particular indosincrasia, divulgan, sin duda, sin beneficio particular alguno, los resultados de sus experiencias.

      La técnica recibe un impulso considerable por estos intercambios de información a nivel mundial entre individuos de distinto nivel técnico.

      Basándose en estas promesas excepcionales y con un entusiasmo incontrolado, sostenido por unos estudios de profunda competencia, trabajan junto a técnicos y principiantes.

      El servicio de radioaficionados representa el cruce en el cual se funden experiencia extremadamente diferenciadas y su historia es apasionante.

      El servicio de radioaficionado obtuvo su primer reconocimiento oficial en la Conferencia de Washington de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (ITU), en el año 1927. En la Conferencia de Atlantic City (1947) del mismo organismo internacional fue definido como "Un servicio de instrucción individual, de intercomunicaciones y de estudios técnicos, efectuados por aficionados, esto es por personas debidamente autorizadas que se interesan en la radiotecnia con carácter exclusivamente personal y sin afanes de lucro" (Definición n.o 78 del Reglamento de Radiocomunicaciones de la ITU).

      Los requisitos técnicos para la obtención de la correspondiente licencia de operador de estaciones de radioaficionados y las condiciones en que son autorizadas sus estaciones dependen de las Administraciones de cada país. En líneas generales, los reglamentos nacionales de cada país están redactados bajo los siguientes principios:
       

      • Reconocer y valorar el servicio de radioaficionado como un servicio de comunicación voluntario y no comercial, con especial autorización para realizar comunicaciones de emergencia si fuera necesario.

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      • Primar y mejorar el servicio de radioaficionado mediante Reglamento que coadyuve al adiestramiento de los operadores tanto en el campo técnico como en el operativo.

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      • Incrementar la reserva existente entre los radioaficionados, de hábiles operadores así como de expertos técnicos en electrónica.

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      • Aprovechar la natural predisposición de los radioaficionados para mejorar el nivel internacional y las relaciones entre las naciones.
       
      La actividad de los radioaficionados constituye el único medio por el cual pueden establecerse provechosas relaciones amistosas a distancias de miles de kilómetros.