Toda línea de transmisión tiene unas características especiales por las cuales la distinguimos de las otras, siendo su rendimiento mejor o peor según sea la aplicación que le demos o la onda de radiofrecuencia que transporte. Atendiendo a su constitución física se clasifican en: Unifilares, Bifilares, Multifilares, de Cinta, Tubulares, Coaxiales y Guiaondas. Según su utilización se clasifican en dos grandes grupos: aperiódicas o sea no resonantes, y periódicas (sintonizadas). Las líneas de transmisión no deben radiar energía, sino que la deben transportar con el máximo rendimiento posible. Una de las características más importantes de las líneas de transmisión es su impedancia, que está determinada físicamente por los materiales que la constituyen: diámetro y disposición de los conductores así como el dieléctrico que los separa.
El valor de la impedancia característica de una línea de transmisión Z0 se halla en función de la autoinducción y de la capacidad de la misma. Se expresa por la formula:
Z0 es la impedancia característica que corresponde a la unidad de longitud, por lo que podemos afirmar que toda línea de transmisión tiene un determinado valor de impedancia característica.
Se llama factor de velocidad a la relación entre la velocidad con que una onda de radio viaja por una línea de transmisión y la velocidad con que se propagaría en el caso de una línea teórica cuyo dieléctrico sea el vacío con factor de velocidad uno. En líneas físicas este factor siempre será menor que la unidad, ya que la constante dieléctrica también lo es. Cuanto menor sea el factor de velocidad más tardara la onda en recorrer la línea.
Al circular una onda de radio por una línea de transmisión cuya impedancia varía de repente, una parte de la energía será reflejada hacia el generador y se producirán ondas estacionarias. Por lo tanto, sobre la línea tendremos dos ondas, una que circula del generador hacia el extremo de la línea y otra desde la discontinuidad al generador, de tal modo que se crearán a lo largo de la línea unos puntos en que la tensión variará de cero al doble de su valor; la corriente hará lo mismo en los puntos intermedios.
Para analizar el efecto de las ondas estacionarias consideremos una línea acoplada por un extremo al generador de radiofrecuencia y cuyo otro extremo esté en corto circuito. En este punto tendremos un máximo de intensidad y un cero de tensión. El valor instantáneo de la corriente reflejada será diferente a lo largo de la línea; en ciertos puntos será tal que la fase de la corriente reflejada y la salida se anularán entre si, mientras que en otros puntos se sumarán. La distancia entre estos puntos varía según el factor de velocidad de la línea y de la frecuencia de la onda, de tal manera que si en el extremo corto-circuitado las intensidades están en fase, a una distancia múltiplo de medias longitudes de onda lo volverán a estar. En el caso de que el extremo de la línea opuesto al generador esté abierto, la corriente y tensión circulan en concordancia de fase a lo largo de ella, hasta que llegan al extremo abierto. En este punto la corriente tiene que desaparecer, ya que no hay movimiento y tendrá que volver sobre su camino retornando hacia el generador; en el extremo abierto de la línea existirá un máximo de tensión. Si en el extremo abierto la corriente está en fase, volverá a estarlo en un punto distante de aquél un cuarto de onda y en todos los múltiplos impares. La onda reflejada tiene la misma velocidad de propagación sobre la línea de transmisión que la onda incidente.
Hemos visto los casos en que la línea de transmisión termina en corto-circuito o está abierta. Cuando la línea termina con una resistencia pura, parte de la potencia de radiofrecuencia será absorbida por la resistencia; la potencia reflejada será inferior a la incidente y, por lo tanto, en ningún punto de la línea la tensión y la intensidad de la onda reflejada podrán anular la tensión e intensidad de la onda incidente.
En el caso de estar terminada la línea en una reactancia pura, la forma de la onda estacionaria será intermedia entre la que se forma en una línea terminada en corto-circuito y la terminada en circuito abierto; la separación entre los modos de corriente y tensión seguirá siendo de 900. La línea puede terminar en una capacidad grande y una inductancia pequeña; en este caso la forma de la onda estacionaria se aproximará a la de corto-circuito. En el caso de terminar en una inductancia elevada y una capacidad pequeña se aproximará a la forma de onda de una terminación abierta.
La relación entre los valores máximo y mínimo de tensión o corriente medidos a lo largo de la línea determina la relación de ondas estacionarias.
Cuando la potencia es absorbida completamente por la carga en el extremo de la línea, la relación de ondas estacionarias es uno. Si la línea está terminada por una resistencia pura, tendremos que la relación de ondas estacionarias "ROE" será la relación entre la impedancia de carga y la impedancia de la línea
Cuanto mayor sea el cociente de reflexión, mayor será la ROE normalmente referida a la tensión o a la corriente. Las pérdidas en las líneas de transmisión suelen ser debidas a los aislantes y a los conductores. Las primeras, debidas al dieléctrico, son directamente proporcionales a la frecuencia; a mayor frecuencia más pérdidas. Las segundas aumentan en función de la raíz cuadrada de la frecuencia y a causa del efecto peculiar de los conductores, que tendrán más resistencia efectiva cuanto más alta sea la frecuencia de la onda que circule por ellos.
Las frecuencias elevadas influyen más en las pérdidas debidas al dieléctrico y a medida que disminuye la frecuencia de la onda de trabajo, son las perdidas ohmicas las que más influyen.
En las líneas de transmisión que hoy en día se fabrican, con excepción de la atenuación gradual de la potencia a lo largo de ellas, las pérdidas mencionadas son insignificantes si se usan las líneas para lo que han sido diseñadas.
Cuando la línea de transmisión tiene pérdidas elevadas, la onda incidente se debilita a medida que circula hacia la terminación y la onda estacionaria sufre el mismo efecto, pudiéndose decir que el efecto producido al alargar una línea disipativa consiste en reducir la relación de ondas estacionarias en el extremo del generador.
La eficacia de una línea de transmisión viene determinada por la diferencia entre la potencia medida al principio de ella y la entregada al final; esta diferencia es la potencia disipada por la línea y se expresa en dB por unidad de longitud y frecuencia. En el caso de que existan ondas estacionarias en la línea, la potencia disipada se verá incrementada por éstas. Aunque la atenuación de una línea sea baja no debe trabajarse con una ROE alta, ya que ésta afecta a la disipación de la línea y la tensión entre los conductores aumenta proporcionalmente, lo que obliga a aumentar la separación entre ellos o a utilizar mejores aislantes para una misma frecuencia de trabajo.
Línea resonante o sintonizada es una línea sensible a la frecuencia de la corriente que circula por ella, siendo la impedancia de entrada función de su longitud y de la frecuencia; la longitud es múltiplo de media onda de la frecuencia de trabajo y la impedancia de entrada es igual a la de la carga. A lo largo de la línea resonante circulan gran cantidad de ondas estacionarias, ya sea por una deficiente adaptación de impedancia con la carga o porque deliberadamente se ha diseñado el conjunto para que trabaje en estas condiciones, aunque ocasionen un aumento de disipación, reducción de la eficacia y aumento de las dimensiones físicas.
En una línea en que la ROE es baja, la impedancia no varía con la longitud, siendo muy próxima a la de la carga. En estas condiciones se dice que se trata de una línea de transmisión no resonante, que permite trabajar con cualquier frecuencia y longitud; la distribución de la tensión e intensidad a lo largo de ella es uniforme.
Una línea de transmisión recorrida por una corriente alterna produce a su alrededor un campo eléctrico y otro magnético. Cuando se trata de bajas frecuencias, el campo creado en un semiciclo vuelve al conductor durante el semiciclo contrario y se anula; a las ondas no les da tiempo de volver al conductor antes del otro semiciclo, radiando al espacio parte de la energía electromagnética. En el caso de líneas bifilares, los campos creados en los conductores tienen la misma intensidad, pero de sentido opuesto, anulándose el campo alrededor de los dos conductores.

En la práctica puede suceder que una pequeña parte se radie, ya que los conductores se encuentran algo separados, siendo esta radiación función de la separación.
En el caso de tratarse de una línea plana y equilibrada en que la relación entre la separación de conductores y la longitud de onda es menor de 0.01 se puede considerar nulo el campo radiado.
La radiación es una pérdida más de la línea de transmisión y aumenta considerablemente en el caso de líneas resonantes o con muchas ondas estacionarias.
Las líneas bifilares constan de dos conductores paralelos colocados el uno cerca del otro, para evitar radiaciones e inducciones; los conductores se mantienen separados mediante un material aislante: cristal, polietileno u otros, de bajas pérdidas, convenientemente colocado, de manera que el dieléctrico sea el aire en un porcentaje muy elevado.

La línea bifilar es de bajas pérdidas y barata, aunque su instalación es complicada, ya que hay que mantenerla tensada para conservar su paralelismo y simetría, así como tenerla alejada de los objetos metálicos y paredes, siendo aconsejable que a lo largo de ella se hagan varias transposiciones para igualar el efecto de capacidad de los conductores con el suelo. La impedancia característica de este tipo de línea viene dada por la formula:
en donde D es la distancia entre conductores y d es el diámetro de éstos. La impedancia más usual de estas líneas está comprendida entre 400 y 600 W , pudiendo diseñarse para otras impedancias, utilizando los mismos conductores pero variando la distancia entre ellos. En esta clase de líneas, las pérdidas se reducen al mínimo, ya que para frecuencias superiores a 30 MHz sólo un excelente cable coaxial con dieléctrico gaseoso la puede igualar: a 30 MHz las pérdidas son de 0.09 dB cada 30 metros. Por encima de esta frecuencia existe un problema producido por los aisladores que, por tener una constante dieléctrica diferente a la del aire, constituyen irregularidades en la línea que producen reflexiones y pérdidas apreciables. En el caso de utilizar esta línea en la transmisión de ondas de VHF, se tiene que procurar que la separación entre aisladores no sea una media onda de la frecuencia de trabajo, pues si lo fuera, las reflexiones se sumarían al final de la línea produciendo una fuerte discontinuidad; la mejor manera de situarlos es de forma irregular. El factor de velocidad de una línea bifilar está normalmente comprendido entre 0.95 y 0.98, dependiendo del número de aisladores y de sus dimensiones. La radiación se reduce mucho si la separación entre conductores es pequeña comparada con la longitud de onda utilizada; la radiación aumenta con las ondas estacionarias, el desequilibrio del sistema o la disimetría.
Hay diversas variantes comerciales de estas líneas, una de ellas con aislamiento de aire, en la que los conductores mantienen su separación mediante aisladores de polietileno moldeados sobre ellos; otro tipo de línea bifilar es la llamada de cinta, cuyo material dieléctrico existe en toda la longitud de la línea, manteniendo los conductores paralelos en su interior. Se utilizan en el tipo de cinta conductores multifilares para conferirle flexibilidad, siendo el aislante un plástico de bajas pérdidas como el PVC, el polietileno o teflón. Normalmente tiene 300 W , y han sido muy utilizadas como bajadas de antena de televisión.
También se fabrican otras cintas más resistentes para ser utilizadas en transmisión. Como se comprenderá, la impedancia de esta línea es afectada por las inclemencias del tiempo, ya que es muy fácil que sobre ella se deposite polvo, agua, etc., modificando el factor dieléctrico y por tanto su impedancia; finalmente, existe cinta de 75 W . El factor de velocidad en todos los tipos de cintas en tiempo seco es aproximadamente de 0.82, llegando las pérdidas a 2 dB o más para longitudes de 30 metros y ondas de 100 MHz.
Podemos también improvisar un cable trenzado de 75 W de impedancia partiendo del hilo empleado en las instalaciones eléctricas comunes. Para ello sirven dos hilos de cobre de 2mm cubiertos con plástico, retorcidos el uno sobre el otro. Esta línea además de barata no es fácilmente atacada por la humedad, puede pasar relativamente cerca de objetos metálicos y su atenuación no llega a 3 dB cada 30 metros para frecuencias inferiores a 30 MHz; el factor de velocidad varía entre 0.6 y 0.7 dependiendo del aislante.
Tenemos también las líneas coaxiales donde la disposición de esta línea consiste en un conductor ubicado en el centro de la circunferencia que forma el otro conductor o sea que el primer conductor queda envuelto por otro de una forma equidistante.

Todos los cables coaxiales de dieléctrico sólido se utilizan por su facilidad de instalación; el conductor exterior va envuelto en una capa de plástico para su protección (normalmente de vinilo). El conductor central está formado por varios hilos de menor diámetro trenzados entre sí para darle mayor flexibilidad formando un conductor multifilar; entre éste y el exterior está el dieléctrico que debe tener las características de inalterabilidad, resistencia y una buena constante dieléctrica. El más común de los materiales usados para este fin es el polietileno, el cual permanece flexible con temperaturas comprendidas entre -400 y 800 C. Se trata de un material estable e inerte, de color gris claro translúcido que funde a 1000 C y al solidificarse vuelve a su aspecto anterior. Los demás materiales dieléctricos empleados en el relleno, tales como la espuma de poliuretano y teflón, mejoran el factor de velocidad y de atenuación del cable.
La disposición anterior es para los cables coaxiales
llamados flexibles que llevan la denominación RG/U seguida por un
número para su identificación; son cables flexibles, entre
otros, los números 58, 80, 55, 59, 11, 12, etc. que pueden doblarse
en cualquier dirección sobre unos radios muy pequeños y permiten
enrrollamientos y enderezamientos, lo cual es muy conveniente para alimentar
antenas rotativas por permitir el enlace sin ninguna perturbación.
Para trabajos más pesados existen, dentro de la
extensa gama de RG’s /U los referenciados 17, 18, 19 y 20, que tienen como
conductor central un solo hilo grueso. Se consideran líneas semirrígidas
que se pueden curvar sobre un radio superior a diez veces su diámetro
y dejándolas fijas en esta posición una vez instaladas.
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Estas líneas son las más eficientes pero son mucho más difíciles de instalar y solamente resultan prácticas para instalaciones permanentes de emisoras de TV o FM. En esencia consisten en dos tubos de cobre concéntricos, en el interior de los cuales se mantiene aire seco o nitrógeno a baja presión.
Quizá nos preguntaremos por qué no se hace el vacío en él; tiene el inconveniente de que la más pequeña fuga daría entrada al aire húmedo, provocando la pérdida de características del cable. Por el contrario, una fuga teniendo un gas a presión en su interior sólo origina una pérdida en el mismo, manteniendo las características del cable sin ningún otro problema.
En todos estos cables hay que mantener la excentricidad y los diámetros dentro de unas tolerancias mínimas, ya que se producirían fácilmente reflexiones, más apreciables en las bandas de VHF y UHF. Por esta razón, la impedancia característica de los cables con dieléctrico sólido está determinada más exactamente que la de los cables con dieléctrico de aire cuyos separadores o su instalación pueden provocar discontinuidades.
Para la conexión de los cables coaxiales existe en el mercado una amplia gama de accesorios y conectores que conservan la impedancia y presentan pocas pérdidas de inserción.
Los cables coaxiales se han estandarizado en dos grandes grupos, según sea su impedancia característica: de 50W y de 70W .
Normalmente se fabrican de 52 y 75 W , aunque en Europa se está normalizando el cable coaxial de bajas pérdidas con una impedancia de 60W .
La fórmula que permite calcular la impedancia de una línea coaxial con aislamiento de aire es:
El factor de velocidad en el caso de líneas coaxiales con dieléctrico gaseoso es aproximadamente 1; en los cables de dieléctrico sólido va de 0.65 a 0.80. Normalmente los fabricantes lo especifican para cada tipo de cable, lo que permite expresar una línea que tenga una longitud física determinada en longitudes de onda.
La fórmula que permite calcular la longitud eléctrica en el espacio libre con factor de velocidad L es:
En el diseño de las antenas se busca siempre la mayor efectividad, es decir, que radien el mayor porcentaje de energía que llegue a ella, o que capten la mayor energía posible para unas frecuencias determinadas. Para ello tienen que cumplir una serie de requisitos, como son dimensiones, impedancia, etc. Las características de una antena son las mismas tanto si se usa para transmitir como para recibir, por lo cual se puede decir que toda buena antena en transmisión también será una buena antena en recepción.
Alrededor de una antena transmisora podemos medir la intensidad de campo producida por la onda electromagnética radiada; uniendo todos los puntos de igual intensidad, trazamos una curva que corresponderá al lóbulo de radiación de la antena; si las medidas se han tomado en el plano horizontal, la curva que obtenemos nos da el lóbulo de radiación horizontal y si están tomadas en el plano vertical tendremos el lóbulo de radiación vertical.
Las antenas se pueden clasificar según su directividad en el plano horizontal; si el lóbulo de radiación es parecido a una circunferencia con centro en la antena es omnidireccional;

si la radiación es en dos direcciones opuestas, la antena es bidireccional;

y cuando el lóbulo de radiación está en una sola dirección, la antena es direccional.

Se llama radiador isotrópico a una antena imaginaria que radiase igual energía exactamente en todas las direcciones; esta antena estaría en el centro de una esfera en la que todos los puntos de su superficie recibirían la misma cantidad de energía. El radiador isotrópico solo existe teóricamente, ya que un punto situado en el centro de la esfera no puede ser una antena, puesto que ésta exige unas dimensiones físicas de acuerdo con la frecuencia de trabajo y por lo tanto tendrá una mayor radiación hacia unos puntos que hacia otros.
La ganancia de una antena es la relación o cociente entre la potencia entregada a la antena y la que tendríamos que entregar al radiador isotrópico para obtener la misma intensidad de campo en un punto común a los dos lóbulos (situados en la dirección del lóbulo principal de la antena). La ganancia de una antena se expresa en dB.
Para que una antena de un buen rendimiento, tiene que resonar a la frecuencia de trabajo y tener cancelada la componente reactiva. Cuando ésto se realiza, para una misma potencia entregada circulará corriente mayor.
La resonancia de una antena se logra si a lo largo de ella se establecen vientres y nodos de intensidad y en función del número de semiondas que pueda contener.

Tratándose de una antena vertical conectada a tierra
por un extremo, la longitud más corta en que se obtiene la resonancia
es un cuarto de onda; la distribución de las ondas estacionarias
en este tipo de antena no admite más que un nodo de corriente en
su extremo y un nodo de tensión a la altura de la toma de tierra.
Por lo tanto una antena vertical con toma de tierra resonará cuando
tenga una longitud de un cuarto de onda o un múltiplo impar de ella.

La longitud eléctrica de una onda de radiofrecuencia
está relacionada con la velocidad de propagación de las ondas
en el espacio y con su frecuencia: donde L es en metros y F en Hz.

La impedancia de una antena es la relación que existe en un punto de la antena entre la tensión y la intensidad; si alimentamos a una antena con la frecuencia que corresponde a su resonancia, la impedancia coincide con la resistencia de radiación. En el punto de alimentación tendremos un máximo de corriente creado por la potencia entregada, la cual será disipada por la antena. Conociendo la potencia suministrada a la antena y la corriente de la misma en el punto de alimentación, la fórmula de Joule:
permite hallar el valor de la resistencia o la impedancia de la antena. Este dato es válido cuando la antena está alimentada en un punto de máxima intensidad, de tal manera que cuando nos alejamos de él, la impedancia crece llegando a varios miles de ohmios en los extremos de la antena en donde tenemos los mínimos de intensidad.
Cuando la antena es alimentada cerca de un máximo de intensidad, la impedancia baja, diciéndose entonces que está alimentada en corriente. Hay casos en los que la antena está alimentada en un punto de mínima corriente, o sea, un máximo de tensión; entonces su impedancia es alta y se dice que está alimentada en tensión. La relación longitud/diámetro de la antena tiene influencia en su impedancia.
La gama de frecuencias en que puede funcionar una antena sin sobrepasar el límite prefijado de ondas estacionarias en la línea de alimentación, es denominada anchura de banda.
La impedancia del punto de alimentación de una antena construida con elementos gruesos, varía menos que en una de elementos delgados, lo que indica que una antena con un Q bajo permite mayor anchura de banda que con un Q alto, la cual solo podrá ser utilizada en un margen muy estrecho de frecuencias. La ganancia y la impedancia limitan normalmente el margen de funcionamiento en la región de frecuencias de HF, mientras que el cambio de características limita el margen de las de VHF.
La dirección de la componente eléctrica de la onda electromagnética radiada por una antena determina la polarización de la misma; para antenas rectilíneas esta polarización coincide con la posición de la antena horizontal o vertical con respecto al suelo.

El ángulo de radiación de una antena es el que forma el eje de su lóbulo de radiación principal con el horizonte. Este ángulo se mide en el plano vertical y viene determinado por el diagrama de radiación de la antena, por la altura de la antena respecto al suelo y por la naturaleza del mismo; tiene gran importancia para lograr mayores distancias de salto en un circuito. Si se trata de antenas de HF situadas cerca del suelo en relación con la longitud de onda, el suelo afectará al ángulo de radiación, ya que parte de la energía radiada por la antena es reflejada por el suelo y devuelta al espacio.
Si el suelo es buen conductor, se forma una antena imagen y de ella parte otra onda; el total del campo radiado es la resultante de la componente de la onda radiada por la antena y la componente de la onda radiada por la antena imagen. Dado que la onda reflejada por el suelo ha recorrido un espacio más largo que la directa, puede darse el caso en que las ondas directa y reflejada lleguen a un punto en fase y se sumen, o que lleguen desfasadas y se resten, dando una menor intensidad de campo; este efecto es diferente según sea la polarización de la antena, ya que en la antena imagen hay una inversión de las cargas eléctricas y las ondas polarizadas horizontalmente sufren un desfase de 1800, mientras que las polarizadas verticalmente no sufren variación.
La antena dipolo o antena de media onda, es una de las más simples de construir. Está formada por un solo hilo de longitud aproximada a media longitud de onda; a partir de esta antena se han creado otras antenas más complejas.
La resistencia de radiación de una antena dipolo en el espacio es de 73W , siempre que la radiación de su longitud física y el diámetro del conductor con que esté realizada sea muy grande. Se puede considerar que su resistencia puede variar entre 50 y 73W para casos prácticos, dependiendo de varias circunstancias como son su construcción física (aisladores, conductor) y su instalación (situación respecto al suelo).
La resistencia de radiación o impedancia depende en una muy pequeña parte del conductor empleado; si utilizamos un conductor de gran diámetro, la capacidad de la antena aumenta, mientras que a la vez disminuye la inductancia. La mayor relación inductancia/capacidad hace que la antena tenga un Q más alto y su ancho de banda quede limitado a unos pocos kilohercios y viceversa.
Para frecuencias de hasta 30 MHz el cálculo de la longitud de una antena dipolo es muy exacto empleando la formula:
Un ejemplo práctico de cálculo lo podemos ver en el diseño de una antena dipolo para la frecuencia de 14.250 MHz; dicha antena tendrá una longitud de 142.5 dividido por 14.250 lo que nos da como resultado 10 metros. La longitud total de la antena hay que medirla de extremo a extremo de los conductores o sea midiendo la longitud de los dos hilos conductores más la del aislador de espaciamiento central.
El lóbulo de radiación del dipolo no es uniforme, por lo que la máxima radiación se realiza según la perpendicular al punto medio, decreciendo hacia sus extremos, para ser nula a lo largo de la dirección del mismo.

Para alimentar una antena dipolo tenemos diversos sistemas. Cuando alimentemos en potencia, la corriente será máxima en el centro y va decreciendo hasta anularse en los extremos. La tensión será máxima en los extremos y nula en el centro, en donde la impedancia o resistencia de radiación es aproximadamente 70W , por lo que lo más sencillo es alimentar la antena con una línea de 75W ya sea abierta o coaxial. Si usáramos línea coaxial, tendríamos que intercalar un medio (balun) para lograr la simetría, ya que si no lo instalamos pasamos de una línea desequilibrada a una antena equilibrada, produciendo una desviación en el lóbulo de radiación, así como la circulación de corrientes por la malla del coaxial.
Todo lo dicho anteriormente es referente a una antena dipolo hecha con hilo de cobre de 1 a 2 mm de diámetro, aislando las puntas y el centro por medio de aisladores.
El dipolo descrito anteriormente sólo funciona correctamente para un margen de frecuencias muy pequeño, de tal manera que el radioaficionado sólo los puede utilizar para una banda, necesitando uno para cada una de las bandas en que se desee transmitir. La propiedad de resonancia del dipolo nos permite alimentar con la misma bajada a varios dipolos resonantes a diferentes frecuencias.
calculados con la clásica formula:
Es conveniente instalar un sistema o balun de relación 1 a 1 para pasar de la simetría de la antena a la asimetría de la línea coaxial; esta antena puede instalarse entre dos puntos o postes, entre los que se colocarán los diferentes dipolos ordenados de mayor a menor longitud, con sus centros unidos a la bajada coaxial.
Al trabajar con esta antena existe el problema de la radiación de armónicos, detalle que puede solucionarse utilizando un acoplador de antena coaxial a coaxial, instalado cerca del transmisor para obtener la mejor relación de ondas estacionarias. Al colocar los dipolos en paralelo y conectarlos en un punto con la bajada, no todos tienen la misma impedancia, sino que difieren algo de 75W ; para compensar estas diferencias podemos utilizar en el montaje el siguiente sistema:
Para lograr la resonancia en varias frecuencias, otros tipos de antena utilizan el sistema de trampas sintonizadas en paralelo e instaladas simétricamente del centro, a lo largo de cada ramal; a la frecuencia de resonancia la trampa actúa como un aislador, desconectando la parte de la antena exterior a ella. En las frecuencias más bajas que la de resonancia actúan como cargas; ésto es, alargando la antena, se permite acortar el dipolo para la frecuencia más baja.
Una antena adecuada para trabajar en todas las bandas de HF es la que se muestra en la siguiente figura, en ella las trampas resuenan a 7.1 MHz, y están construidas con una bobina de 10 espiras de hilo de cobre de 2 mm de diámetro arrollado sobre una forma de 63 mm de diámetro con una longitud de 43 mm. En paralelo se dispone un condensador de 50 pF con aislamiento para tensiones de 5,000 a 10,000 voltios, lo que le permite trabajar a 500 0 100 vatios de potencia.
Otro tipo de antena es la antena V invertida a la que se le puede considerar como una antena dipolo, alimentada y elevada del terreno en el centro, con los extremos mas bajos.
En antenas verticales para lograr un ángulo de radiación bajo se emplea mucho la antena vertical llamada Marconi, de un cuarto de onda de longitud. Esta antena se debe instalar en lugares despejados, libre de objetos metálicos y con una buena tierra; en algunos casos se obtienen resultados satisfactorios con una conexión corta al sistema de tuberías de agua, pero siempre es aconsejable una buena toma de tierra independiente y de unos pocos Ohms de resistencia.
Normalmente esta antena está aislada en su totalidad del suelo; en los casos más corrientes de alimentación, su resistencia de radiación es la mitad de la del dipolo, o sea, unos 37W . Al igual que con los dipolos, se pueden construir con conductores múltiples y obtener un aumento de la impedancia; por ejemplo, con dos conductores cortocircuitados por el extremo opuesto al suelo, uno de ellos conectado a él. Entre el extremo del otro conductor y tierra tendremos 150W . Si este mismo cuarto de onda se construye con tres conductores igualmente cortocircuitados por el extremo alejado a tierra y por el extremo próximo a tierra se conectan dos a ella, entre el otro extremo y tierra se tendrán 300W , para así poder alimentar la antena con línea de este valor.
Utilizando métodos de adaptación semejantes a los que se emplean en los dipolos, es posible obtener el cuarto de onda unifilar conectado a tierra, y empleando la adaptación gamma conectarla a una línea coaxial de 75W ; al tratarse de antenas no balanceadas cuando se emplean líneas de alimentación coaxiales no se precisan balun paso equilibrado o desequilibrado como en el caso de los dipolos.
Muchas veces, el mayor problema que pueden presentar este tipo de antenas consiste en lograr una buena tierra; por eso se ha desarrollado una variante, consistente en un plano de tierra artificial, empleando como mínimo cuatro conductores, dispuestos en forma de radiales horizontales en la base del cuarto de onda vertical.
Estos radiales tienen la misma longitud que la de la antena, y además de no necesitar toma de tierra, otra importante ventaja de esta antena consiste en que radiará en un ángulo vertical muy bajo independientemente de su altura sobre el suelo, lo que la hace muy apta para el DX.
Su lóbulo de radiación horizontal en omnidireccional, al igual que en las que tienen toma de tierra.
Para alimentarla con una línea de 50W se puede inclinar el plano de tierra unos 450 de la horizontal, logrando un aumento de la resistencia de radiación en la antena y una adaptación correcta.
En esta antena también podemos colocar trampas para que con unas longitudes determinadas la podamos hacer resonar a diversas frecuencias.
Enrollando la media onda del conductor, es posible que la antena quede algo corta; entonces se puede alargar añadiendo un inductor con tomas en serie con ellas, en la base o mediante una varilla en la punta. Esta antena es de banda estrecha y por lo tanto sensible a la frecuencia. Para acortar las antenas verticales de cuarto de onda también se pueden instalar bobinas de carga en su extremo inferior o en el medio; ésto ocasiona una baja resistencia de radiación y una alta reactancia, lo que obliga a utilizar redes de alto Q, para compensar la reactancia y transformar la resistencia a valores practicables. Por eso este tipo de antenas, solamente son utilizables en un margen de funcionamiento muy pequeño, alrededor de la frecuencia de diseño, empleándose en equipos móviles y en donde no es posible instalar otro tipo de antena.
A partir de la antena dipolo de media onda es posible lograr antenas que radien o reciban las ondas electromagnéticas en un haz estrecho, lo que permite concentrar en un punto toda la energía, logrando de esta manera que la intensidad de campo en un punto sea mucho mayor que la que se obtendría con otra antena de la misma potencia.
Situando un elemento de media longitud de onda a una distancia de cuarto de onda de un dipolo excitado, la onda radiada por el dipolo llega a este elemento desfasada en un tiempo igual al cuarto de período de la onda, produciendo en él una corriente inducida; esta corriente tiene un sentido tal, que el campo producido se opone al campo inductor, produciéndose un desfase de un semiperíodo. De nuevo este campo, al volver al dipolo, se desfasa un cuarto de período; si sumamos todos los desfases, vemos que la onda vuelve al dipolo en fase con la onda que circula por él, sumándosele.
El elemento añadido necesita una cierta energía para vibrar, energía que toma de la radiada por el dipolo, recibiendo por este motivo el nombre de elemento parásito. En el caso de que tenga mayor longitud que el dipolo excitado, se comporta como reflector y en el caso de que sea más corto actúa como director. En una antena de este tipo llamamos dipolo al elemento que está conectado a una línea de transmisión.
La longitud del dipolo y demás elementos está determinada por la fórmula normal de cálculo del dipolo. La modificación del elemento parásito provoca, si se alarga, una reactancia inductiva y si se acorta, una reactancia capacitiva. Al modificar su longitud respecto al dipolo, provoca una variación en el desfase de la onda, permitiendo reducir la separación entre dipolo y elemento. Si la medida del elemento parásito es la misma que el dipolo y existe una separación entre ellos de 0.15 longitudes de onda, la antena da dos ganancias iguales, una hacia delante y la otra hacia atrás. Para una distancia mayor, el elemento parásito se comporta como reflector y para menos de 0.15 longitudes de onda como director.
Un dipolo en presencia de elementos parásitos tiende a disminuir su resistencia cuando las distancias son cortas. Para un elemento director de 0.1 longitudes de onda, la impedancia del dipolo queda reducida a 15W , aumentando a medida que se separan; cuando las separaciones superan la longitud de onda, la impedancia del dipolo aumenta.
La antena más simple con elementos parásitos o antena Yagi, es la formada por el dipolo y un elemento pasivo. Cuando éste tiene la misma longitud que el elemento dipolo acabamos de ver su comportamiento, pero si la longitud del elemento pasivo aumenta en un 5 % o queda más distanciado, pasa a actuar como reflector, disminuyendo el lóbulo de radiación trasero para reforzar el delantero y obtener una ganancia en esta dirección de 6 dB aproximadamente.
Si disminuimos la longitud primitiva del elemento pasivo en un 5 %, actuará como director teniendo el mismo lóbulo de radiación que en el caso anterior.
Normalmente para el cálculo de estos elementos de antena podemos partir de las siguientes formulas:
Al estar el elemento pasivo cerca del dipolo, se produce sobre él una sintonía hacia la frecuencia más alta de la calculada, por lo que se tendrá que alargar.
La ganancia máxima se obtiene cuando el elemento pasivo actúa como director y está a 0.15 longitudes de onda del dipolo. En algunos casos, en vez de la máxima radiación hacia delante, lo que interesa es aprovechar las propiedades de estas antenas y tener otro máximo que afecte a la relación delante – detrás.
Para evitar las interferencias que puedan aparecer detrás de la antena, interesa que el lóbulo posterior sea lo más pequeño posible, cosa que se logra variando la separación del reflector o director del dipolo, o bien aumentando o disminuyendo la longitud del reflector o director.
La anchura de banda de la antena aumenta cuando el Q de la misma disminuye, lo cual se obtiene haciendo los elementos lo suficientemente gruesos; para las bandas de HF una relación longitud / diámetro de 300 a 400 da suficiente anchura de banda para poder trabajar los kilohercios que hay en estas bandas; también la separación entre elementos afecta al Q de la antena, y por tanto a su anchura de banda.
Si le añadimos un tercer elemento, tendremos una antena Yagi de tres elementos compuesta por reflector, dipolo y director. Lo dicho para la situación de los elementos parásitos de la antena anterior, sirve para esta antena; la impedancia del dipolo baja la mitad de la que tenía para la de dos elementos, llegando a 10W para separaciones de 0.13 a 0.2 longitudes de onda para el reflector y de 0.1 para el director. Estas medidas son para el caso de máxima ganancia, menor impedancia y mínima anchura de banda. Una separación del reflector a 0.25 longitudes de onda da una mayor anchura de banda y mayor impedancia.
Las longitudes de los elementos para separaciones de 0.15 longitudes de onda entre ellos se calculan de la siguiente manera:
Esta antena tendrá una ganancia de 7.5 dB y una impedancia de 10W . Reduciendo la longitud del director y poniendo los elementos a una separación de 0.25 y 0.25 longitudes de onda, se logra una ganancia de 8.5 dB y una impedancia aproximada de 35W .
Se puede obtener una ganancia de entre 9 y 10 dB añadiendo un nuevo director a la antena de tres elementos; la longitud de este director será de 130 a 135 dividido por la frecuencia en MHz. Con la adición de este nuevo director la impedancia queda reducida, pero se podrá aumentar algo la separación para que no influya tanto. Si a esta antena de cuatro elementos se le añade otro director, la ganancia aumentara aproximadamente otro decibel, y así sucesivamente hasta cierto limite, a partir del cual la adición de nuevos elementos casi no influye en la ganancia.
Cabe hacer mención que a causa de la dependencia mutua de las variables que entran en las características de la construcción de estas antenas, los datos se obtienen por experimentación, siendo diferentes según la fuente de información.
Hemos explicado los tipos de antenas más usuales, existen algunos más como: la antena dipolo plegado, que es alimentada con línea abierta; las antenas de hilo largo, que tienen una distribución de la corriente y tensión a lo largo de un conductor; la antena rómbica, esta antena sin terminación por su forma de rombo radia en las dos direcciones del eje mayor; la antena cúbica, que es de forma cuadrada y de un cuarto de onda por lado; antenas de polarización circular, que básicamente son utilizadas para VHF y UHF con un uso casi solo para rebote lunar y satelital.
A continuación mostramos varias marcas de antenas
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