La introducción de la cerámica de alta temperatura en el Estado de Jalisco es relativamente nueva cuando en 1960, Jorge Wilmot (procedente de Monterrey) se instaló en Tonalá y organizó un taller con los primeros hornos de gas.
Esta modalidad a tomado gran auge y aceptación y ha sido uno de los factores principales de la transformación social y artesanal de Tonalá, que junto con Tlaquepaque son los principales productores.
Es trabajada en base a moldes y cocida a una alta temperatura que oscila entre 1200 y 1300ºC.
Lo que realza la pieza es la pintura, su acabado y resistencia por lo
que también se le dice "cerámica de piedra" o "Stone-ware".